La verdadera Felicidad

Escrito el 29/06/2021
Soy Miserere


La felicidad consiste en el ejercicio, actividad y perfeccionamiento de las capacidades y disposiciones más propias del hombre. Otro rasgo de la felicidad es que los individuos no son por lo que tienen sino por lo que hacen, y la acción que nos hace buenos es la actividad del alma, el pensamiento. Así pues, la vida contemplativa en cuanto actuación de la facultad más noble del hombre, es considerada por Aristóteles como la forma más plena de felicidad[1].

Es así como se entiende que el ideal de la perfección humana se muestra en el bien propio y específico del hombre que consiste en la vida contemplativa, es decir, en el ejercicio de la potencia o capacidad más alta, la inteligencia.

Un argumento aristotélico de la importancia de la vida contemplativa corresponde a la conjunción entre perfección y felicidad conformes a la virtud; a razón de que este filósofo coloca las virtudes intelectuales en un plano superior a las éticas queda así de manifiesto que lo que hace al hombre completamente feliz es el ocuparse de la ciencia teórica más elevada, cuyo objeto es el mejor objeto, Dios, Acto puro, cumbre de todos los seres y perfecciones (Aristóteles, 2018).

Para entender esto, es necesario comprender que éste pensador enfatizaba que la virtud de la sabiduría se alza entre las otras virtudes, pues quien busca la sabiduría es el sabio, es decir, el que se dedica a la vida contemplativa, por eso ha de ser feliz el hombre. El sabio logra el potencial de las capacidades humanas, ya que consigue mayor autonomía y alcanza satisfacer las necesidades vitales básicas (Martín, 2014).

Y así cuando el hombre se halla desocupado de los aspectos externos desea ver, oír y aprender alguna cosa, se juzga dichoso de buscar el conocimiento de lo más oculto y admirable, de donde se colige que lo verdadero, simple y sincero es lo más conforme a la naturaleza del hombre. La veracidad, el respeto a la verdad, considera que se trata de su aceptación tal cual es, sin prejuicios ni prevenciones, y en particular se podrá orientar a causa de ella la conducta, enalteciendo al hombre ante su propia conciencia y ante la estimación de los demás.

El calificativo de hombre veraz es uno de los que más pueden honrar al individuo, la mentira por el contrario es despreciable y degradante. En sentir de Aristóteles, la mentira es en sí misma ruin y reprochable; pues la mentira siembra la duda, esparce la desconfianza entre los hombres y rodea de una atmósfera de sospecha a la misma virtud[2]

En resumen:"¡Dejemos estas hueras vanidades! Dediquémonos únicamente a la búsqueda de la verdad. La vida es miserable, la muerte incierta. Si nos sorprendiera de repente, ¿en qué estado saldríamos de este mundo? Y ¿dónde aprenderíamos lo que aquí descuidamos de aprender? ¿No tendremos, más bien, que pagar esta negligencia con castigos?"(San Agustín citado por Martínez, 2002).

 

[1] Martín, F.G. 2014. Aristóteles y Tomás de Aquino en torno al tratamiento de la materia moral. Revista Sapientia; Vol. 12; pp. 79-96. Buenos Aires

[2] Martínez, M. 2002.  Entendimiento y voluntad. En razonypalabra. Nº28. México.